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ENFITEUSIS y PARTE DIARIO

ENFITEUSIS

Ailín Sigal

 

sadomesticación voluntaria

duermo como toda una

             dama

             esposa

o esposada

             al borde de la cama

de costado y el cuerpo algodonoso

entre los brazos

como el pecho de

 

             tantos años

abro las piernas          los brazos

extiendo cada fibra

sobre la superficie de linóleo

derredor el asfalto

revuelve la noche       un vino se cae

siempre de boca

 

una mujer es siempre

un auto taxi     un agujero

una loca de mierda     un sueño

me recuerdan

tantos años      lo cerca

que vive lo sublime

de lo monstruoso

 

me despierto como

             un gato

despistada       agarrotada desperezo

sin el pecho de                       y entonces

empieza el día

 

 

 

trémula/tersura

muy gentilmente

días y días

me abrió su herida

 

dentro

      colores y prismas centelleaban

brasas esmeriladas traídas

en las espaldas de las libélulas

      zumbaba el músculo cálido

de lenguas de ajíes verdes y níspero maduro

 

las cumbres sumaban los valles

una hondonada de azules humeantes y

ruinas terrosas limadas

por fucsias azaleas y de seda

las magnolias fragantes

 

señalé el petróleo quemando el centro

pozo séptico callado

      burbujas verde opaco

meció la cabeza lentamente

acarició

      no toques ahí

 

y nos sentamos al borde

y se posaron las luciérnagas

Semblanza:

Ailín Sigal (1999, Argentina). Autora de El jardín de las espaldas (2024), publicado por De Duendes y Poetas. Estudiante de Historia (UBA, Arg.), artista escénica polisémica, eterna niña de espinas.

PARTE DIARIO

Paula Vautier

Es hora de nacer

y, a dúo,

retirarse de los días apagados

 

sonido agudo de una alarma

como un llanto

arrastra por la tierra

de silvestre enredadera.

 

Es hora de decir

mi hija es una serpiente.

Con una agilidad impropia

trepa por mis cosas en desuso

se las lleva a la boca

aprende a decir “mamá”.

 

De no ser por sus glándulas de medusa

que reclaman

estaría pensando en filamentos

de una reunión

alguna fiesta

un lugar apropiado

para mi exilio.

*

Guardo detrás de un vitral

el día en que nacimos

10 y 23 de la mañana

la primera.

Hora programada por la enfermera

la segunda.

 

Cristales diminutos e incubados

Paula por la hija de Isabel

Camila solo por moda.

 

Guardo el vértice de un espejo

que deja ver las maniobras de mi madre:

 

la primera es contarnos los dedos

no falta nadie

la segunda es encerar los pisos,

todo en orden.

 

Pulverizado el temor de primeriza,

nos hace parte de su íntima vertiente.

 

*

Estado en permanente pausa

responde al tiempo bajo cero.

¿Se retardan los contornos cuando lo adormecen?

 

Están visibles sus fisuras

condena de un cuerpo

que roza con la transparencia.

*

Mientras los blancos aceleran el paso

grita el hombre de la 11

parece un animal

forzando una figura continua

inventa y destruye excusas.

Sin razones para estarse quieto

piensa en huir

con un vuelo al ras

metersemás allá de toda voluntad

libre.

*

Anda por un caudal de piedra

e insiste en tallar la forma

una que se parezca a sus detalles.

 

Cría con el peso de su carga

carga con el peso de su cría.

 

¿Qué es el latido sobre su latido?

No hay reposo que se mezcle con la carne

luz vertical como un espejo

camino circular hacia los días.

*

Diminuta

en la habitación verde

me mira lento

casi quieta

pestañas mojadas

 

la luz cambia de forma

su complemento el aire

que a velocidad del suero

me deja darle la inyección.

Año 1949, corro la cortina

nieva y trazo con el dedo

sobre el vidrio

mi nombre y el suyo

como si pudiera

hacer que dure.

*

Detectan exceso de azúcar

donde se toca

el tornasol con la sangre

los valores delatan

una clara anomalía

 

fatiga de la quietud

como un órgano capaz

de cultivar otra experiencia

que haga al paciente

sentir algún dulzor

 

en medio de una corrida

le inyectan insulina y cae al piso

por un momento cree tener poder

pero desciende

veloz

del estado pleno.

Semblanza:

Paula Vautier es actriz y poeta argentina. Su trabajo se caracteriza por una exploración sensible del lenguaje, el cuerpo y las formas contemporáneas de la escena. Tiene formación en dramaturgia en el Taller Federal de Escritura Escénica del Teatro Nacional Cervantes, coordinado por Fabián Díaz, y continuó su desarrollo en talleres con Maruja Bustamante, Leticia Coronel, Laura Fernández y Julio Molina, entre otros. En el ámbito de la poesía, se formó con los escritores Gerardo Jorge y Carolina Esses, profundizando en poesía contemporánea y performática.